Querida lectora:
¿ Te has dado cuenta de que cuando tienes muchas cosas pendientes, te aceleras todavía más?
Comes rápido
Contestas mensajes mientas haces otra cosa.
Saltas de una tarea a otra.
Piensas en lo siguiente antes de terminar lo que estás haciendo.
Y cuando por fin llega la noche….
estás agotada, pero tu cabeza sigue funcionando.
Tenemos tanta costumbre de estar ocupadas que a veces confundimos parar con perder el tiempo.
Pero el otoño nos recuerda que también existe otro ritmo.
Un ritmo más pausado.
Más hacia dentro.
Más tranquilo.
Y quizá podamos aprender algo de él.
No tienes que cambiar tu vida de un día para otro .
Puedes empezar con pequeños momentos de pausa.
- Tómate un café sin mirar el móvil.
- Caminar sin escuchar nada durante 10 minutos
- Comer sentada y sin prisa.
- Respirar antes de responder
- Dejar el teléfono lejos durante un rato.
- Permitirte estar sin producir.
Porque el sistema nervioso necesita momentos en los que no tenga que resolver nada.
Y quiero proponerte un pequeño ejercicio para esta semana.
Reserva cada día 10 minutos que sean solo para ti.
- No para hacer ejercicio.
- No para organizar.
- No para aprender.
- No para ser productiva.
SIMPLEMENTE PARA ESTAR
Al principio puede resultar extraño, incluso incómodo.
Pero quizá descubras algo:
Que cuando bajas el ritmo, empiezas a escucharte.
Y quizá llevabas demasiado tiempo sin hacerlo.
Un abrazo.
Dra Luisa Deheza
Esta semana, no intentes llegar a todo. Intenta estar más presente en lo que haces.